
La vida aún no funciona.
Camino y más adelante
subo al autobús.
Veo a la madre del niño, quejándose
aquel hombre con sus manos llenas aun de construcción
el policía que acaricia su arma
a ese muchacho que pide la colaboración
ayuda para mantener su vicio.
A la cosa extraña
que nadie ve.
Aquellas lágrimas que se derraman como cascada.
Y enfurecida está mi alma.
Con esos chorros de tristeza que ahogan mi estomago
y no me dejan caminar.
Asustado, sí lo estoy
pero nadie ve
Serio, es desnudarme frente a todos
ver mis vicios
y accionar mi arma mental, que me llevará a lo que no funciona
a las manos que sì llegan a tiempo
no habrá quejas ni de la madre
ni del autobús
que ha parado para dejarme sentado
llorando por otros.
Morffes
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